lunes, 9 de julio de 2012

Adultos en Plenitud

Autor: Mirjana Cesljarevic

 En nuestra sociedad, llegar a la ancianidad puede ser algo difícil. Y es que vivimos en una cultura en la que lo que no produce, no sirve, se arrincona, se abandona. Y en donde a una edad relativamente temprana, se sugiere a las personas el retiro. Afortunadamente, se vislumbra un despertar en la conciencia de la sociedad en lo que se refiere al trato y el espacio que debemos dar a las personas que han llegado a la ancianidad.
Aun así, la realidad supera el título que les queramos dar a estas personas: «adultos mayores», «adultos en plenitud», «ancianos» o «viejos», lo cierto es que devolvamos a nuestros ancianos el lugar y espacio que se merecen.
Diversas situaciones
Si bien es cierto que un gran sector de la tercera edad en nuestra sociedad padece discriminación y falta de oportunidades, también es cierto que otra parte sí cuenta con el apoyo, cariño y es reconocida y apreciada por la sociedad.
Se considera a una persona "adulto en plenitud" a una persona mayor de 60 años, según una determinación de la Organización Mundial de la Salud (OSM), y está basada en los niveles de desarrollo de los países; hay paises en los que la edad adulta comienza a los 65, pero precisamente determinada por su desarrollo.
El qué hacer para rescatar el valor de los adultos mayores
  • Imitar a la cultura oriental. En Oriente existe entusiasmo y veneración por alcanzar una mayor edad. En China, el joven trata de igualar la pose y dignidad que le son propias al viejo, y los ancianos tienen privilegios, como dejarse crecer la barba o hablar mientras los demás escuchan.
Educar a la infancia del País. Con programas escolares que traten el tema de la tercera edad, se les enseñe el valor de la ancianidad y se les lleve a visitar las instituciones dedicadas a su cuidado.
Es importante mostrar a los niños que no sólo existen asilos donde muchas veces hay ancianos tristes y enfermos, sino instituciones donde se les dan clases de baile, de manualidades y demás talleres; que esta edad puede ser productiva.
Educar a nuestros hijos en el seno familiar. Con palabras y, sobre todo, con el ejemplo, llevando a visitar a los abuelitos, hablando bien de ellos, tratándolos bien, etcétera.
• Involucrar a los ancianos en la sociedad. Creando centros de esparcimiento, aceptándolos en trabajos adecuados a su edad. Que el anciano no se sienta excluido del resto de la población y que pueda seguir sintiéndose productivo.
Pautas, para una calidad de vida en los adultos mayores
• Propiciar la solidaridad intergeneracional.
• Incluir al anciano en la toma de decisiones, tanto a nivel familiar como social.
• Dar acceso al anciano a los cuidados sociales básicos, incluyendo los cuidados de la salud, especialmente para quienes viven en áreas rurales.
• Negociar con empresas farmacéuticas descuentos a medicamentos esenciales, para facilitar su adquisición.
• Atender en particular a ancianos infectados con sida, o a aquéllos a cuyo cargo han quedado huérfanos infectados por tal enfermedad.
• Cuidar de los ancianos con enfermedades mentales como el Alzheimer o similares.
• Proteger su dignidad y su vida hasta su fin natural, proveyendo los cuidados paliativos.
• Instar al anciano a conservar su autosuficiencia y movilidad hasta donde le sea posible.
• Promover una cultura social donde se dé lugar al anciano y se eduque así a la sociedad, tanto en los niveles elementales como en los profesionales.
• Animar al anciano a comprender la evolución de la sociedad actual e instarlo a que no se sienta ajeno a ella con pesimismo y rechazo.
• Educar al anciano para el uso de los adelantos tecnológicos elementales en el ramo de la comunicación e información.
• Favorecer una imagen positiva del anciano en sí mismo, y desterrar de los medios de comunicación falsos estereotipos.
• Promover una educación intergeneracional, de manera que los ancianos enseñen a los jóvenes y éstos a los ancianos en mutuo intercambio.
• Animar al anciano a comprender la evolución de la sociedad actual e instarlo a que no se sienta ajeno a ella con pesimismo y rechazo.
• Educar al anciano para el uso de los adelantos tecnológicos elementales en el ramo de la comunicación e información.
• Favorecer una imagen positiva del anciano en sí mismo, y desterrar de los medios de comunicación falsos estereotipos.
• Promover una educación intergeneracional, de manera que los ancianos enseñen a los jóvenes y éstos a los ancianos en mutuo intercambio.

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